Thursday, July 29, 2004

TRISTEZAS DE UN 4 TRACK CASI INSERVIBLE

Me recordaba el Puny que un día hace años , me acompañó a comprar un grabador Yamaha de 4 pistas, que anunciaban en el periódico. El vendedor resultó ser algo así como un ladrón de equipo de audio que nos engañó y nos bajó el equivalente a unos 200 dolares del día de hoy, por un aparato muy usado, tracaleado,  que finalmente sirvió pero dió más dolores de cabeza que nada. Viene todo esto a colasión porque Yeyo Moroder me cuestionó por qué nunca editamos cassettes (no exixtían los CD burners aún) en cantidades más amplias que las caseras, para dar a conocer los proyectos musicales que durante todos los años ochenta, le dieron a nuestra ciudad, Monterrey, algo que presumir en el underground mexicano. Y es que mis trabajos como Oh Cráneo, Las Voluptuosas Orquideas, Tango Trece, Los Rotos o Alambrista, al paso de los años han sido reconocidos por la gente que nos escuchó como aportaciones al pop de guitarras o post punk o power pop o llano noise rock, según el caso,  que se hiciera en México, incluso creo que no hubo otros como nosotros, jejeje. Pero mi megalomanía viene a cuento porque es verdad, sólo unas pocas grabaciones caseras han dado cuenta de esta historia que yo he ahora revivido al editar en edición limitada en CD-R. La cosa es que Moroder cuestiona la validez de tales reediciones al recordarme que debí de haber desfallecido por publicarlas en su tiempo y demostrar el valor que tenía esa música  por sobre Zurdok, Jumbo o Volován, es decir, las versiones medáticas del indie rock norteño, antes de que este apareciera. Que ahora, continúa el desfachatado, somos memoria muerta, etc.  La cosa es que siempre gasté mucha más energía en poder hacer grabaciones más o menos decentes con mi cuatro track balín, me desgañité cantando en clubes apestosos con gente inadecuada y sin ideas, me la pasé creyendome de promesas de compañías nacionales que terminaron por descartar algunos de mis proyectos por raros y explosivos, y finalmente fui engañado por algunos promotores locales quienes grabaron algunas sesiones de mis últimas aproximaciones a la música rock, congelando las cintas y dejándolas morir.  El cuatro track ahora está en manos de Héctor, el último instrumentista con el que trabajé, y mi lap top me ha dado la oportunidad de llevar mi música fuera de México, y de editarla en Alemania e Inglaterra (cosa que espero no quede en las mismas promesas de antaño). No vuelvo al rock!